"Prefacio"
A los 14 años inicié a escribir
poemas libres y cortos.
Varios fueron dedicados a “amores”,
a una valiosa amistad e incluso a una musa que murió y un verso para mi poeta
favorito.
Me olvidé de la poesía, me sumergí
en el engaño de la “madurez”. Incluso llegué a odiar la poesía de mi poeta
favorito, la veía vacía, sin fundamento y falsa.
Pero en un momento Dios nos
transformó. De poeta a poetisa una confesión que revela a través de las
palabras lo puro o lo vacío que puede estar un corazón.
“Tienes miedo a ser vulnerable” …
La poesía estaba incluida en el
paquete de la restauración, en una noche cálida,
Dios me respondió: “Te hice para
mí”
Jesús, me enseñó: “Yo también tengo
heridas por amor” y el
Espíritu Santo me susurró: “Tengo
tu corazón”, mientras extraía las delicadas vendas que cubrían mi corazón y no
le permitían la entrada a él, ni a nadie.
Dejé de escribir, pero la poesía siempre
la llevé dentro de mí, ahora le dedico poemas a Dios, algunos a papel y otros
con latidos y sin palabras, pero él, se deleita.
Volví a leer poesía renovada de mi
poeta favorito.
Y en la espera del amor, le guardo desde ya a
mi futuro esposo los mejores versos que Dios pone en mi corazón.
22 de mayo
Keyth P. Cano
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