¿Ves mis heridas?
Cierta noche recordaba mi pasado, pero específicamente los momentos tristes y dolorosos que había experimentado. Recordaba lo sucedido y las personas involucradas. Fue inevitable el llanto, el dolor. Entre enojo y decepción, le dije a Dios: - Dios, no entiendo por qué esto aún me afecta, si ya he perdonado a las personas que me hicieron daño, pero el acto o lo sucedido, me molesta, me hace sentir débil al recordarlo, me duele mucho, no entiendo ¿Por qué tengo que tener tantas heridas?, eso me avergüenza, me incomoda, me lastima demasiado. Continué llorando y en medio de ese llanto, vi a Jesús frente a mí. Me sonreía, me llamó tanto la atención la ternura de su sonrisa, inspiraba paz. Pero, después, extendió sus manos, mostrando ambas palmas y dijo: - Mira, yo también tengo heridas por amor. "Puesto que Cristo sufrió por nosotros en su cuerpo, también ustedes deben adoptar esa misma actitud.." - 1 Pedro 4:1 “Vulnerable” Keyth P. Cano