"Ganar batallas con la mejor arma: La humildad"

 

Hay días en los que actividades, situaciones o cosas que en otro momento no parecieran molestarnos, incomodarnos o colocarnos en un ánimo decaído, se sienten muy difíciles y parece que es imposible lidiar con ellas.
Puede ser hoy un día como ese. O quizás llegue mañana.
Y es que como seres humanos llenos de emociones variadas no estamos exentos de experimentar el dolor en determinados momentos. Y como cristianos también hay situaciones de prueba y de aflicción.
¿Cómo lidiar con el dolor?
Jesús es nuestro ejemplo por seguir, incluso él estando acá en la tierra llegó a experimentar pruebas, dolor y aflicción. Así que él nos comprende, pero también nos da la lección importante de que cuando pasemos por estos momentos, no se trata de qué tan fuertes somos o qué tanta fe tengamos en nosotros mismos, porque quizá estamos tratando de ser mejores cristianos, mejores seres humanos y deseamos que el dolor se vaya o tratamos de ignorarlo, como si no pasara nada, pero quiero comentarles que ese dolor, sufrimiento o aflicción es NECESARIO.
 
Moisés, David, Jacobo, Job, José, Elías y muchos otros personajes en determinado momento de su vida, experimentaron múltiples emociones como: miedo, angustia, soledad, aflicción, depresión, enojo, tristeza, entre otras. Pero todos ellos siempre recordaron a su Dios, clamaron a él, y al hacerlo de cierta forma cumplieron con el “morir al YO” y juntamente al reconocer que ellos no podían hacerlo o no podían lograr el objetivo, reconocían que solamente Dios, podía brindarles fuerza, provisión, paz, alegría y esto los llevó de gloria en gloria. Esto mismo es lo que nosotros debemos hacer en esos momentos.
Un ejemplo de lo contrario es el caso del rey Uzías y lo encontramos en 2 Crónicas 26.
 
1Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Uzías, el cual tenía dieciséis años de edad, y lo pusieron por rey en lugar de Amasías su padre. Uzías edificó a Elot, y la restituyó a Judá después que el rey Amasías durmió con sus padres. De dieciséis años era Uzías cuando comenzó a reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén. E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre. Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó.
 
Uzías buscó a Dios y podemos leer que como consecuencia de esto él, lo prosperó, pero en el versículo 16 encontramos otra faceta del rey: “16 Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso”. En otra versión dice que este rey se llenó de orgullo. Y es que es importante que comprendamos que todo lo que llegamos a tener es por misericordia y gracia de Dios. Lo que nos lleva a otro punto para poder lidiar con el dolor; y este es la GRATITUD Y LA HUMILDAD. Que nuestros corazones estén siempre agradecidos por lo que Dios ha hecho y sigue haciendo en nuestra vida para que cuando lleguen los momentos de pruebas, dolor o aflicción reconozcamos que él es quien nos va a librar de ello y sigamos confiando en su favor, siempre tomando en cuenta la importancia de sostener una relación con él, en todo tiempo y en cualquier circunstancia.
 
“Y, después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables.” 1 Pedro 5:10.
En conclusión, es necesario atravesar por el dolor para que nuestro corazón no se llene de orgullo y en medio de este y las pruebas, debemos reconocer que necesitamos a Dios. Dios sabe toda nuestra vida, confiemos en él, no dejemos de adorarle y él, tendrá la victoria de cada una de nuestras batallas. Amén.

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