Estamos floreciendo...
Algunas personas conocieron esa parte cursi de mi pasado, cuando escribía y dedicaba poemas de "amor" y sobre mis sentimientos. Y entregué esos poemas a personas que ni siquiera les gustaba leer y menos la poesía.
Me dijeron que era mucho, que era intensa, que era cursi e incluso una persona una vez me asimiló con "Louisa Clark" y no sabía quién era ella, hasta un día que vi la película, y reflexioné que tal vez si era cierto; yo, si había actuado como ella en esa relación, insegura, demasiado feliz, amorosa, en ese modo de querer ser la heroína que rescata de una profunda depresión a un chico, que no quiere vivir; esa relación se sintió así... y lloraba cada vez que veía la película pero un día mi perspectiva cambió, cuando me di cuenta que la mayoría de todas las etiquetas que me colocaron, realmente se resumían en dar mucho más amor del que solían esperar o incluso merecer. Y ya no dolió (a través del tiempo).
Hoy me atrevo a escribir sobre eso porque ya no duele, ya lo he aceptado. Y no quiero sonar con reproche, ni resentimiento; sencillamente lo que di, lo hice de corazón y nadie me debe nada.
¿Cómo logré sanar?
En verdad para mí fue doloroso, porque quería vivir un amor verdadero, pero siempre me rechazaban, menospreciaban y lastimaban. Yo no quería seguir un sistema de cómo responder mensajes, como actuar en la primera cita, de cómo hacer que te extrañe, y un sin fin de procesos que las personas han creado para que "funcione" la relación. Solo quería un amor genuino y espontáneo. Me frustré porque creí ser el problema (tampoco el chico, simplemente mi destino era otro) y quise cambiar y volverme una persona cruel, pero no pude, fracasé en eso. Sucede que en ese momento de mi vida, llegó Jesús, con su amor, con su paz, y me amó. Al principio me asusté y me di cuenta de tantas veces que me resistí a él y realmente era quién me amaba como siempre lo esperé. Y ese fue el inicio de mi historia de amor, y Dios, me hizo entender que nunca avance en esa relación porque él tenía un propósito para mi vida, pero antes de eso él, me entregó su amor y me enamoró; me protegió de tantas cosas para poder ser la persona idónea para alguien que de igual forma primero lo ame a él. Siempre me cuidó.
Dejé de escribir por casi dos años ya, mientras Jesús trabajó en mí... Él restauró mi alma y me está haciendo florecer.
Jesús me llamó, me salvó y me amó, como siempre soñé; decidí entregarle todo mi amor y me mostró que nunca funcionó con nadie, porque el amor genuino, honesto y puro que anhelaba, solamente él podía entregarlo y lo que asustaba de mí, lo abrazó y lo amó.
No se ama igual a los 21 que a los casi 26, pero sobretodo no se ama igual sin nuestro primer amor Jesús , que con él.
Al final si tuve mi momento de medias de abejita, pero yo NO quería un momento, yo quería una vida... Y eso solo me lo da Dios.
Estamos floreciendo 💐
18 • diciembre • 2023
Keyth P. Cano
Comentarios
Publicar un comentario